La voz de Paul McCartney
Una de las cosas que sorprende cuando escuchamos a Paul McCartney es su asombrosa ductilidad vocal. Y veremos por qué es así.
La extensión vocal de un cantante consiste en cuál es la nota más grave que puede cantar, hasta la voz más aguda, sin recurrir a "trampas" (como el falsete, por ejemplo).
Otra cuestión es la ductilidad vocal, que consiste en fingir voces: una voz ronca y feroz, otra suave y dulzona.
McCartney posee las dos cualidades y vamos a dar ejemplos de ello.
Desde el comienzo de The Beatles, Paul se caracterizaba por hacer las voces más agudas. Así, en "Long Tall Sally" hace una excelente versión de su admirado Little Richard.
En "I Will", del Álbum Blanco, canta con una voz extremadamente suave, pero también hace el bajo. Con la voz, sí. Canta las notas que tendría que hacer el bajo. Y en "Why Don't We Do it In The Road", el tema que viene antes de "I Will" su voz es ronca y profunda.
La extensión vocal y la ductilidad de McCartney es asombrosa. En sus temas como solista "Maybe I'm Amazed" y "Monkberry Moon Delight" llega a unos agudos inimaginables. Como también en "Helter Skelter", que compusiera cuando se enteró de que The Who habían sacado un tema realmente heavy.
Otro tema en que se destaca la amplitud de su voz es "Oh! Darling", donde puede cantar con voz limpia y sucia a la vez. Y en Seargent Pepper's Lonely Hearts Club Band, hace lo mismo. George Martin decía: "Ahí escuchamos su voz de sierra, ronca".
Es difícil encontrar un cantante con semejantes dotes. Voz limpia y clara, ronca y oscura, desgarradora, suave y tierna, con y sin falsete. McCartney tenía una especial habilidad para fingir su voz.
Escucha las canciones que he mencionado y te darás cuenta.

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