jueves, 21 de abril de 2016


¿Para qué NO sirve Facebook?

Algunos comentarios sobre la red social





Mark Elliot Zuckerberg, nacido el 14 de mayo de 1984, fundó Facebook para compartir fotos con amigos. Al poco tiempo se transformó en un gigante que alberga posts, comentarios, videos, avisos, páginas, grupos y comunidades, entre otras variantes. 

Digamos primero para qué sirve Facebook. He aquí una docena de respuestas a la pregunta.

1. Opinar sobre cualquier cosa.
2. Compartir fotos y videos.
3. Hacer posts jocosos y divertirse.
4. Conocer gente.
5. Formar relaciones de amistad y relaciones de pareja (o cualquiera otra).
6. Poner avisos para vender.
7. Comprar cosas.
8. Crear o buscar páginas de interés.
9. Enviar “cadenas” insoportables, de esas que dicen “poné Me Gusta” y luego compartilo”.
10. Putear a mansalva a tus enemigos.
11. Expresar deseos.
12. Poner a prueba la paciencia de tus contactos.

Éste es Zuckerberg

Así, con la creación de Marquitos, la gente se ilusiona, se decepciona, muestra sus penurias, sus alegrías, sus progresos, el nacimiento de un hijo, la muerte de un ser querido, su vida cotidiana, la nada, estados de plenitud, fórmulas científicas, pavadas esotéricas y muy de vez en cuando, la inteligencia (como suele pasar en cualquier lugar del mundo, sea una megalópolis o una aldea con tres chozas).

Ahora bien, Facebook, al ser una empresa privada, te suspende o elimina algún post si alguien lo denuncia o si está fuera de sus normas (a mí personalmente me borraron una imagen donde presentaba a una mujer desnuda, sin que se le vean nada más que las piernas, la espalda y la cara), cosa que alguno podría tomar como “censura”. No, no es censura. Simplemente son las reglas, que a uno le pueden parecer pacatas, puritanas, conservadoras o medievales. Pero no es censura ya que se trata de un emprendimiento privado. Recordemos que el único que puede ejercer la censura es el Estado.

Éste es el Estado


Ejemplo clarificador

Si vos sos dueño/a un medio de comunicación privado, supongamos, una revista, tenés el derecho de publicar lo que quieras, y si algún periodista escribe una nota con la cual no estás de acuerdo, simplemente no permitís que se publique, entre otras cosas, porque el medio es tuyo, es tu propiedad.

Así, cuando creás una cuenta en Facebook, estás aceptando sus reglas, no podés imponer las tuyas (ver foto abajo). Deberías crear tu propia red y listo. Vayamos ahora al tema central de esta entrada.

Éstas son tus reglas


¿Para qué NO sirve Facebook?

En primer lugar, no sirve para debatir. La “Ley del derrape Facebookeano”, que me atribuyo porque nadie la enunció hasta ahora y yo sí lo hice, dice que si se empieza a debatir, el post derrapa inevitablemente a partir del 10º o 15º comentario (en algunos casos no pasa del 1ro). Sobre todo en cuestiones de ideología política o religión, que vienen a ser la misma cosa. Un religioso fanático no se distingue en absoluto de un bípedo ateo que cree en un dogma político irracional.

Las ideologías políticas suelen transformarse en religiones seculares. Cualquier discusión deriva en insultos, preguntas o afirmaciones off-topic, desviaciones del tema, falacias, malentendidos y convierte al post en un tormento, con largos y aburridos párrafos. Sobre todo por el accionar del típico boludo. El boludo no entiende. El boludo no te contesta a lo que le preguntás. El boludo está en Facebook. Lo encontrás por doquier. Con un par de boludos, tu post se va a la mierda. ¿Por qué? Por todas las razones antepuestas. Así el “principio entrópico de Borgo” dice:

Discutí con un hijo de puta antes que con un boludo.
Porque el hijo de puta ¡¡¡ENTIENDE!!!”

Se podrá argüir que en Facebook hay muchos hijos de puta, pero por las dudas (no sea que un boludo se equivoque y ponga algo inteligente), no discutas, no debatas allí. Discutí personalmente o por teléfono, donde se puedan ver gestos o escuchar las modulaciones de la voz, porque a pesar de los emoticones, el boludo sigue sin entender.

Darwin fue un adelantado


Por otra parte, no hay forma de impedir que un boludo cree una cuenta en Facebook. Podrías pensar “pero si ignoro a un boludo estoy extinguiendo su comportamiento, de acuerdo a los principios de la modificación de la conducta”. ¡No! Salvo por una insólita casualidad, el boludo es impermeable a la modificación del comportamiento. Lo mejor que uno puede hacer, es bloquearlo. Pero entonces sale la turba que te acusa de “antidemocrático”, es decir, otro montón de boludos que piensan que Facebook es democracia. Te pueden llamar “intolerante”, “autoritario” y toda una serie de epítetos que demuestran más la boludez de quien los escribe que tu cualidad humana. Ojo, hay gente muy inteligente, que cuando debate sobre ideologías se vuelve boluda. Conclusión: se puede ser boludo, o sufrir la boludez momentáneamente. Es decir, se puede ser boludo o estar boludo por unos instantes.

Típico post que derrapa por la acción de un boludo que está frente a un teclado:

Subís el siguiente post:
El político Fulano no reconoce la ley 21.138.”
El boludo: “Sí pero el político Mengano no reconoce ni a su madre.”

El post trata sobre Fulano, pero el boludo insiste sobre Mengano.

Vos: “Ése no es el tema del post.”
El boludo: “Lo que pasa es que vos estás en contra del político Mengano
Vos volvés a repetir: “Ése no es el tema del post
El boludo: “Claro, no querés admitir la verdad de que Mengano también hace lo mismo”.

Y así sucesivamente. Entonces borrás al boludo a cuadros y te empiezan a llegar comentarios inteligentísimos de este tipo: “Ja! Cuánta tolerancia y respeto por la opinión del otro”, o “Se ve que en este muro no se toleran las opiniones de los demás, no hay libertad”. Y la puta madre, el muro es mi muro pensás vos. Esa es la horda democrática, que en la casa, sopapea a diestra y siniestra a sus hijos, cuando éstos dicen cosas que no les gustan. Entonces los borrás o los ignorás, pero ignorar a un boludo provoca efectos contrarios a los que uno espera. Más ignorás a una persona normal, más se aleja, su conducta de escribir en un lugar donde la ignoran se extingue. Pe-ro NO es a-sí con el bo-lu-dooooooo. No, lo ignorás y te sigue escribiendo.


La horda democrática


La conclusión a la que uno llega es que, en Facebook, como en otros órdenes de la vida, el boludo es peor que un troll, es decir aquella persona que se mete en un post para “embarrar la cancha”, molestar, desviar la atención, crear confusión o insultar. Ambos, el troll y el boludo suelen hacer lo mismo, pero por diferentes motivos: el primero por malicia, y el segundo por naturaleza.

Más motivos para no debatir en Facebook

Hay otras razones para no debatir en Facebook. Una de ellas es que la gente suele escribir comentarios que parecen prólogos de un libro. Un farragoso comentario de 42 renglones, un ladrillo intragable, ilegible, en muchos casos porque el que escribe conoce mejor la superficie de Plutón que la sintaxis o la gramática. Así nos encontramos con “reflexiones” como ésta:
ha… vos decis que entonses parar vivir mejor entonses tenemos que tomarnos la vida distinto no es asi yo pienso de que hay que preocuparse sino como vamos a…” Y hasta ahí uno lee, con los ojos destrozados y el cerebro maltrecho.

Por lo tanto y para terminar, no debatas en Facebook. Mejor divertite leyendo las pelotudeces sin contestarlas, porque si las contestás, el aluvión de boludos es inevitable.


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